“En el mes de marzo del año 2000 sesenta haitianos se lanzaron a las aguas del mar Caribe en un barquito de morondanga. Los sesenta murieron ahogados. Como era una noticia de rutina nadie se enteró, pero esos sesenta haitianos habían sido cultivadores de arroz, y los cultivadores de arroz habían sido en Haití condenados a convertirse en balseros, en mendigos, desde que el FMI prohibió los subsidios que el Estado proporcionaba al arroz nacional. El FMI, que es un organismo bastante distraído, se olvidó de prohibir los subsidios al arroz que el gobierno de los EEUU otorga a la producción nacional…y ahora Haití compra su arroz en los EEUU.” Eduardo Galeano
Allá por la segunda mitad del siglo XIX el médico estadounidense Samuel Cartwright llamó “Drapetomanía” a una enfermedad que azotaba al mundo y amenazaba el perfecto y natural estado de las cosas. Según su diagnóstico, era un padecimiento que sólo los esclavos negros sufrían, un desorden mental que les impedía aceptar su esclavitud y los empujaba a pagar aún con el precio de la muerte su libertad.
En el año 1804, luego de 35 años de revolución, pagando el precio de la muerte de una tercera parte de la población, los esclavos de la antigua colonia francesa lograron romper las cadenas que los hacían esclavos y alcanzaron su independencia. Y aunque la mayoría de las enciclopedias omitan este hecho, fue Haití y no Inglaterra el primer país que abolió la esclavitud en el mundo. Mientras tanto desde EEUU, donde entendían que no necesariamente la verdad evidente de que “todos los hombres son creados iguales” incluía a los negros y por eso la esclavitud seguía de moda, Thomas Jefferson, presidente y dueño de esclavos, consecuente con el apoyo financiero que George Washington había dado a los franceses durante la Revolución Haitiana, apoyó el intento de recolonización de Napoleón Bonaparte. Pero el pueblo haitiano volvió a triunfar y EEUU tuvo que contentarse con adherir al bloqueo económico contra la revolución que pregonaron las principales potencias imperiales y negar su reconocimiento a la independencia haitiana. Francia lo hizo en 1825, los británicos en 1839, pero EEUU tuvo que meditarlo casi 60 años (1862) para entender la idea de una república en donde los negros caminaran sin cadenas. Esa dificultad de entendimiento la expondría claramente el Secretario de Estados norteamericano, James Madison, en 1805: “La existencia de un pueblo negro en armas, (…) es un espectáculo horrible para todas las naciones blancas”.
Una vez meditada y reconocida su independencia, cuando en 1872 barcos de guerra alemanes obligaron a pagar reclamaciones financieras a Haití, los haitianos pidieron ayuda a EEUU, aduciendo la Doctrina Monroe, la que decía que EEUU no permitiría ninguna intromisión de las potencias europeas sobre territorio americano. Sin embargo el presidente norteamericano Ulyses Grant hizo oídos sordos.
En 1888 la marina de EEUU decidió bloquear las costas haitianas para “persuadir” a que sea liberada una nave estadounidense que había violado sus leyes. En 1891 bloqueó nuevamente esas costas, esta vez para que el gobierno le permita instalar una base naval en Molé de Saint – Nicholas. El curriculum diplomático estadounidense es impactante: entre 1857 y 1900, EEUU intervino diecinueve veces contra Haití, por motivos que, aún no se sabe si por algún extraño azar o su “Destino Manifiesto”, siempre favorecieron los intereses estadounidenses en la isla.
En 1910 desde Washington impusieron un crédito de la Casa Speyer and Co y del National City Bank, así como el Contrato Mac Donald. Esto hizo que Haití perdiera su soberanía financiera y que los grandes pulpos norteamericanos pudieran monopolizar la economía. Años más tarde, Woodrow Wilson, en un acto de sentimentalismo, produjo la ocupación militar de la capital de Haití para “ayudar” a que se resolvieran los conflictos legales en los que se habían metido los monopolios norteamericanos.
En 1915, luego de presiones económico-políticas por parte de EEUU, fue derrocado el presidente de Haití Davilmar Tréodore. Su sucesor, el general Vilbrum Sam, ordenó la masacre de decenas de presos políticos, quien fue luego ajusticiado en la vía pública. Esto, y el supuesto plan del Kaiser de invadir Haití, fue un perfecto pretexto para que Woodrow Wilson se anticipara ante dichos peligros y otorgara el perfecto remedio: una sangrienta ocupación militar que duraría dos décadas. Durante la ocupación, la infantería de Marina estadounidense y sus aliados haitianos masacraron a la resistencia popular campesina. Para no aburrirse, no dejaron de bombardear diversas zonas rurales y a la población civil asentada en ellas. En 1934, luego de cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros, el ejército norteamericano volvió momentáneamente a casa. Robert Lansing, secretario de Estado, aportando al diagnóstico que Cartwright había realizado, justificaba la ocupación: el pueblo haitiano tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. En 1937, el dictador de República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo ejecutó a sangre fría a 25.000 haitianos. EEUU quiso ayudar y organizó una reunión entre las partes. Gracias a los esfuerzos de la diplomacia estadounidense se hizo justicia: Haití recibió una indemnización de veintinueve dólares por cada uno de los 18.000 haitianos que habían sido asesinados (1). En 1950 la Casa Blanca apoyó el golpe militar que puso a Paul Magloire en el poder de Haití. En 1957 EEUU dio una amistosa bienvenida a Francois Duvalier (“Papa Doc”), quien se mantuvo en el poder masacrando y empobreciendo al pueblo haitiano hasta su pacífica muerte por causa natural en 1971, cuando su hijo de sólo 19 años de edad, Jean-Claude Duvalier (“Baby Doc”), también bendecido por EEUU, heredó el “trono democrático” y continuó la masacre hasta 1986. En ese mismo año, luego de una rebelión popular, EEUU y Francia acordaron ayudar a Haití, esta vez acelerando los trámites de la impune salida del dictador.
En 1987 el batallón Leopardo de las Fuerzas Armadas de Haití (casualmente entrenado por los EEUU) junto a Escuadrones de la Muerte, ejecutaron a más de mil campesinos, así como también al líder del Movimiento Democrático para la Liberación de Haití, Louis-Engene Athis. Ese hecho hoy se recuerda como la Masacre de Jean Rabel, y en su momento fue aplaudido por la Casa Blanca y premiado duplicando su ayuda financiera y educación militar.
Pese a la injerencia sistemática que venía realizando hace más de dos siglos, en 1988 la Casa Blanca se negó enfáticamente a intervenir en los “asuntos internos” de Haití. El general Henri Namphy, en un “acto de soberanía”, derogaba la Constitución aprobada por referéndum en 1987 y reprimía brutalmente a la población. Como parte de su paquete de ayuda humanitaria, Washington endureció las políticas inmigratorias para con los emigrantes haitianos que, huyendo de la represión, se dirigían hacia EEUU. En febrero de 1990 Jean-Bertand Aristide, ex-sacerdote identificado con la teología de la liberación, fue electo presidente con el 67.5% de los votos, siendo de esta manera el primer presidente democráticamente elegido en la historia de su país. Cuando Aristide asumió el Gobierno en 1991, propuso aumentar el salario mínimo de 1,76 a 2,94 dólares por día, pero la Agencia para la Inversión y el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) se opuso a esta propuesta, con el argumento de que significaría una “grave distorsión” del costo de la mano de obra. Meses más tarde Aristide fue víctima de un golpe de Estado perpetuado por Raúl Cedras y apoyado por la administración Bush a través de la CIA. Una nefasta dictadura que dejó un saldo de 5.000 muertos y desaparecidos.
En 1994 se organizó desde Washington la salida de la junta militar y el regreso del presidente, quien terminó su mandato bajo las órdenes de la operación “Restaurar la Democracia”, cuya principal preocupación fue que no se vuelva a criticar y estigmatizar al capitalismo así como también asegurar la fiel obediencia de cada una de las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En las elecciones presidenciales de 1996, René Préval, ex primer ministro de Aristide, obtuvo la victoria con el 88% de los votos. El nuevo presidente, de formación izquierdista y progresista, se retiró de los lineamientos del sistema económico liberal, aunque continuó con la campaña de privatizaciones de varias empresas gubernamentales, debido a las constantes presiones del FMI.
En octubre del año 2000, oficiales al mando de Guy Philippe organizaron un fallido golpe de Estado. Guy Philippe, policía haitíano entrenado a comienzos de 1990 en Ecuador por las fuerzas especiales de Estados Unidos, el mismo que en algún momento se declaró admirador del dictador chileno Augusto Pinochet, se refugió en la embajada de los Estados Unidos en Puerto-Príncipe.
Una vez finalizado el mandato de René Préval en 2001, fue elegido Aristide nuevamente, ahora con el 91% de los sufragios. En 2003, el francés Regis Debray, quien delató durante la campaña de Bolivia la posición del revolucionario Ernesto “Che” Guevara (traición que llevaría a éste último a su muerte), y luego liberado gracias a la ayuda del gobierno francés, exige la renuncia del presidente, quien se niega.
En Febrero de 2004 entró en juego la operación “mañana seguro” del departamento de estado norteamericano: envío de tropas con la excusa de proteger su embajada y la democracia en Haití. El 29 de febrero se consumó el secuestro de Aristide por parte de tropas norteamericanas, en donde sacaron del país al presidente desconociendo el voto de la mayoría de la población. Los gobiernos de las Naciones Unidas avalaron el secuestro. Sólo algunos gobiernos, como el de Venezuela y Sudáfrica, solicitaron una investigación sobre los hechos que originaron la salida del presidente Aristide. Las tropas norteamericanas, luego de dejar cientos de muertos seguidores de Aristide, dejaron la tarea a cargo de la MINUSTAH, quienes combaten a quienes claman por el regreso de su presidente y encarcelan a quienes realizan trabajo social en las comunidades (como Gerar Jean Just en Diciembre de 2004). En el 2006, René Préval resultó electo presidente de Haití en una elección organizada y controlada por la ONU. En la actualidad, Haití está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Un 80% de la población vive en la pobreza. La mitad de los haitianos no tiene acceso al agua potable. La esperanza de vida es de 50 años. La desigualdad es extrema: el 3 % de los habitantes tiene el 90% de la riqueza de la nación. Tan sólo el 15% de la población está alfabetizada, en donde apenas el 2% termina el ciclo escolar secundario. De aquellos que pueden hacerlo, el 80% emigra en busca de otras alternativas, principalmente hacia EEUU, fuga de cerebros que limita aun más las posibilidades de desarrollo económico del país. Las remesas de aquellos que logran escapar del capitalismo haitiano representan el 40% de su PBI.
Haití es un claro ejemplo de la barbarie que Rosa Luxemburgo profetizó como destino del capitalismo. Una barbarie que ahora los medios de comunicación se esfuerzan en disfrazar como resultado de un terremoto que sólo dio un tiro de gracia a un sistema ya completamente inviable. Luego de más de dos siglos de ocupación, saqueo y muerte, el derrumbe del palacio presidencial no es otra cosa que una metáfora de un Estado que se cae a pedazos y pide a gritos su reconstrucción.
Haití es un pueblo que, pese a la incesante lucha con aquellos que consideran al diagnóstico de Cartwright aún vigente, mantiene intactas sus ansias de libertad y se sigue rebelando aún con el alto precio de la muerte. Por eso, lo que debemos recordar cada vez que prendemos nuestros televisores, es que el horror que hoy vemos en Haití no es la consecuencia de un sismo, sino de lo que el periodista argentino Rodolfo Walsh conceptualizó alguna vez como miseria planificada.
Nota:
(1) 18.000 muertos fue la cifra reconocida por el dictador Trujillo.
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Algo muy importante para el cada vez más poderoso grupo de piratas que controla los medios masivos de comunicación es poder mantener al pueblo adormecido. Hace algunas décadas los miembros de las elites de todo el globo se percataron de que a partir de las posibilidades que abrieron los cambios tecnológicos podían controlar el flujo de información, la materia prima del pensamiento, y de esa forma atacar de raíz las reivindicaciones sociales que atentaban contra sus intereses empresariales. Aquel pueblo y sobre todo aquella juventud que otrora cuestionaba la legitimidad del orden social y de las estructuras de poder vigentes hoy se encuentra en gran parte desactivada. Y el actual estado de cosas, el hecho de que hoy la mayoría de los jóvenes afirmen que la política no les interesa, que es aburrida, y que su más complejo comentario político consista en señalar que los funcionarios públicos delinquen, no es casual sino una política programada. Donde antes era necesario desplegar un costoso aparato coercitivo para doblegar voluntades, ya no lo es.
Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano (PCI), consideraba que el poder que ejercen las clases dominantes no podría mantenerse en el tiempo si este dependiera del aparato coercitivo. Si esto fuese así las bases de su dominación serían endebles, bastaría con que el proletariado reúna una fuerza militar superior para derrocarla. El hecho de que una minoría de la población mundial tenga la propiedad de la mayor parte de los recursos y el resto acepte pasivamente su situación de desposesión sólo puede entenderse por el accionar de la hegemonía cultural.
Hace más de 2100 años Julio Cesar creó el primer diario de la historia, el Acta Diurna, en donde las noticias mostraban un mundo que se adaptaba a los intereses políticos de sus editores. Hoy, esa herramienta de dominación ha evolucionado y se ha convertido en la forma más eficaz de control social que la humanidad haya conocido jamás.
La familia, el sistema educativo y la religión son instituciones que en las últimas décadas fueron perdiendo protagonismo como formadores de valores y creencias. En la Argentina, los ciudadanos pasan en promedio seis horas por día frente al televisor. ¿Cuánto tiempo dialogando con su familia?, ¿cuánto en la escuela, ¿cuánto en la iglesia? Esas respuestas deberían hacernos reflexionar sobre un hecho importante: lo que pasa por la televisión, aún en su habitual escenario estúpido y circense, define las temáticas sobre las que se basará la comunicación social. Las implicancias sociológicas que tiene la continua exposición mediática del apologista del derroche y multimillonario Ricardo Fort (un personaje absolutamente menor que, esperemos, próximamente sea condenado al ostracismo mediático como suele suceder con los de su talla) son de una gravedad muy profunda y difícil de contrarrestar.
Joseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda nazi, dijo alguna vez que “si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. Y esa es la estrategia que la derecha hoy ha tomado. Hace algunas décadas los voceros de la derecha argumentaban, esgrimían ideas. Existía un debate. Ya no, ahora son simples amanuenses de consignas vulgares, facilistas y retrógradas que repiten calcadamente. Lo que se oye es un discurso único cuyo objetivo es moldear un “sentido común” reaccionario, y cuyo principal esfuerzo es el de impedir que toda noción de comunidad atreva a convertirse en pensamiento.
La cotidiana construcción y perpetuación de la ruina cultural es la prioridad de toda elite que desee mantener intactos sus privilegios. En ese sentido, sería ingenuo suponer azaroso que el discurso político derechista y monocorde que emana de los medios tenga como principales protagonistas a vedettes, humoristas de cuarta categoría y periodistas cuasi-analfabetos. Existen determinados sectores con mucho dinero y poder que se benefician enormemente del desconocimiento generalizado.
Tampoco es azaroso que en la Argentina la posibilidad de acceder a un canal de televisión por parte de empresas privadas haya nacido gracias al decreto militar 15.460 del 25 de noviembre de 1957, durante el mandato de Pedro Eugenio Aramburu. Sólo un gobierno dictatorial puede concebir que la comunicación social deba ser manejada autoritariamente por un puñado de millonarios.
La estrategia de las elites es seguir financiando a las fábricas de la ignorancia porque es eso lo que las mantiene como tales, y en esa táctica se inscribe la designación de Abel Posse, quien ha sido designado como Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires con la misión concreta de limitar el progreso cultural argentino.
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¿Los inmigrantes se “roban” nuestro trabajo?
Hoy por hoy, en momentos en donde el capitalismo atraviesa una crisis sin precedentes. En momentos en donde 50 millones de personas podrían engrosar la ya interminable lista de desocupados en todo el mundo. se hace necesario que desmintamos uno de los viejos y lamentablemente eternos argumentos racistas que hoy adquieren notable popularidad. Ahora más que nunca parece ser que los inmigrantes en todo el mundo dejan de ser simples mortales. Se convierten en seres que se “roban” nuestro trabajo.Una encuesta realizada en 1999 por el Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación y la Xenofobia (INADI) señala que el 85 por ciento de los entrevistados piensa que los inmigrantes causan desempleo, y sólo el 12,5 piensan que no provocan los actuales índices de desocupación.
Es decir, esta idea consiste en pensar que tenemos mucho desempleo porque “acá dejan entrar a cualquiera”. El paraguayo, el boliviano o el chileno consiguen un empleo y en ese mismo instante un argentino lo pierde. Resulta que el pobre ciudadano argentino ha sido victima de los “ladrones de empleo”, quienes acaban de arrebatarle un trabajo que le pertenecía y merecía por haber nacido en esta tierra y no en otra. De esa manera, el reclamo que la sociedad emana deja de estar dirigido hacia la ejecución de políticas gubernamentales que fomenten el empleo, sino en la inmediata implementación de severas restricciones inmigratorias.
Esta postura ha sido históricamente difundida por los personajes más nefastos que tuvo nuestro país. Fueron los verdaderos responsables del desempleo, la pobreza y el crimen, quienes precisamente se ocuparon de propagar e instalar en el “sentido común” este tipo de aberraciones ideológicas. Pero cuidado, que esta definición del trabajo como un juego de suma cero no se aplica de igual forma para todos. Son sólo los bolivianos y los paraguayos que “inundan” nuestro país quienes cometen esta clase de crímenes. Nunca un norteamericano se “robó” trabajo argentino. Ellos, como miembros VIP del "primer mundo", están para otras cosas.
Los partidarios de la teoría de los “ladrones de empleo” sostienen que los inmigrantes ocupan empleos que de otra manera irían a los nativos. De esa manera, sería esperable que aquellas provincias con mayor presencia de inmigrantes posean el índice de desocupación más elevado del país.
Veamos que tan cierto es eso.
Vamos a trabajar con el Censo de Población, Hogares y Viviendas de 2001, que presenta el INDEC. (Aclaración: toda la información aquí presentada fue elaborada con anterioridad a la llegada del secretario Guillermo Moreno a la institución, en épocas en donde era confiable)
Jugamos un poco con los datos que encontramos dentro y armamos el siguiente cuadro, que contiene la información que buscábamos.
"Nos roban nuestro trabajo"
El cuadro nos muestra la distribución del total de la población argentina por provincia y por lugar de nacimiento. Es así como, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, de sus 2.776.138 ciudadanos, 2.459.339 nacieron en el país y 316.739 lo hicieron en el extranjero. Luego, la siguiente columna nos muestra qué porcenjate de extranjeros forman parte de cada ciudad o provincia. En este caso, un 11,4% es extranjero. Por último, colocamos la tasa de desocupación de cada provincia, con el fin de comparar si efectivamente resulta que a mayor inmigración resulta mayor desempleo.
Para facilitar la tarea del lector, pinté con verde las 5 provincias que tienen una mayor porcenjate de extranjeros y con naranja las que tienen un ínfimo porcentaje de los mismos. Al comparar todo ésto con las respectivas tasas de desocupación verán rápidamente que a mayor porcentaje de extranjeros, menor es la tasa de desocupación de la provincia.
Es decir, exáctamente lo contrario de lo que los teóricos anti-inmigración predicaban.
Veamos los promedios.
"Nos inundan, ellos y sus miles de hijos"
Otras de las cuestiones que es necesario que aclaremos es que es diabólicamente falso el hecho de que estamos siendo "inundados" por los inmigrantes. Para probarlo, vamos a ver un gráfico con la proporción de extranjeros sobre la población total a través del tiempo.
Por último, como tiro de gracia a las ideas de los teólogos del naZionalismo, dejamos una tabla y un gráfico que muestran cómo a través del tiempo la tasa de desocupación no aumenta por la llegada de nuestros hermanos latinoamericanos, sino que actúa justamente de forma inversa.
Síntesis: ni hay muchos ni nos roban nuestro trabajo. Además, son pocos los extranjeros residentes en la argentina y forman parte del sector más trabajador de nuestra sociedad.
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SÍNTESIS HISTÓRICA
Luego de que Francisco Pizarro hubo fundado Potosí en el año 1546, el territorio de lo que hoy es Bolivia se convirtió rápidamente en un centro minero, especialmente de plata. El Cerro Rico de Potosí, desde comienzos del siglo VXII hasta su decadencia en las últimas décadas del siglo XVIII, constituyó a la región en la principal productora de plata del mundo, así como una de las más ricas y pobladas. En ese período, el flujo de plata hacia España alcanzó cifras demenciales, sin las cuales no hubiera sido posible el desarrollo europeo. Este hecho formó parte de lo que Karl Marx llamó “acumulación originaria del capital” en el primer tomo de su obra Das Kapital. Hoy en día, Potosí es una ciudad pobre de la desheredada Bolivia.
El 6 de Agosto de 1825 los bolivianos lograron su independencia, honrando a su libertador Simón Bolívar con su nombre (inicialmente fue denominada República de Bolívar). Una tierra arrasada por la guerra, una depresión económica sin precedentes, un nivel educativo indigno y alrededor de 10.000 minas abandonadas. En ese escenario Bolivia iniciaba su espinoso camino hacia la liberación.
No sería sino hasta principios de 1870 cuando a través de importantes cantidades de capital extranjero el país pudo alcanzar un desarrollo tecnológico considerable. Al mismo tiempo, el descubrimiento de grandes yacimientos de plata, guano y salitre que se veían favorecidos por su cotización internacional, fueron un fuerte imán para las inversiones extranjeras de países vecinos. En el año 1873 la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, sociedad de capitales chilenos y británicos, consiguió la autorización del gobierno boliviano para operar en el país, con la particularidad de estar libre de derechos por 15 años, acuerdo que según las leyes bolivianas no tendría ninguna validez al no ser ratificado por el congreso. En febrero de 1878 el gobierno de Hilarión Daza, a raíz de la depresión económica que acechaba al país, ratificó el acuerdo de 1873, pero con la exigencia de, como mínimo, un impuesto de diez centavos por cada quintal de salitre exportado.
A comienzos del año siguiente, al verificar la negativa de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta de pagar el impuesto, el gobierno boliviano anuló los contratos y procedió a su remate con la intención de cobrar los impuestos atrasados.
El 14 de febrero, el mismo día en que estaba programado el remate, Chile ocupa Antofagasta, en donde se dan distintos acontecimientos que dan inicio a la llamada “Guerra del Pacífico” o “Guerra del Salitre”, donde también participó Perú al estar ligado a Bolivia mediante un tratado recíproco de defensa. Al finalizar la guerra y como resultado de los respectivos tratados de paz, Bolivia reconoció la soberanía chilena sobre el territorio de Antofagasta y perdió toda posibilidad de salida soberana al Océano Pacífico. En cuanto al territorio peruano, Chile consiguió el dominio sobre el Departamento de Tarapacá, en la provincia de Arica.
Veinte años más tarde, en el marco de la “Fiebre del Caucho” el pueblo boliviano sufrió un nuevo despojo. La Guerra del Acre (territorio rico en caucho y yacimientos auríferos) que mantuvo contra el Brasil desde 1899 a 1903, culminó en la victoria y anexión de dicho territorio por parte de éste último, estimado en 191.000 km².
A partir de lo estipulado en el Tratado de Petrópolis, Brasil debía indemnizar al gobierno boliviano con £ 2.000.000,00 (lo que hoy equivaldría a U$S 293.774.770,80.) y entre algunas otras obligaciones, se reconocía que el Chaco Boreal pertenecía al pueblo boliviano. Pero fue a partir del descubrimiento de yacimientos petrolíferos en 1927, cuando la Standard Oil de Nueva Jersey, apoyando a Bolivia y la Royal Duch Shell instalada en Paraguay, decidieron iniciar la “Guerra del Chaco”, en donde se disputaba el territorio que conforma el Chaco Boreal, cuya extensión era de aproximadamente 455.000 Km2, considerada en ese período una región terriblemente rica en petróleo. Finalmente en 1938, con ayuda de las mediaciones del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, pudo firmarse un acuerdo de paz, en donde Paraguay retuvo alrededor del 75 % del territorio en disputa.
En 1952, luego de la revolución boliviana liderada por milicias obreras trotskistas orientadas a partir de las Tesis de Pulacayo , se configura una situación de doble poder. Por un lado la Central Obrera Boliviana (COB) y por otro el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) bajo la dirección de Víctor Paz Estenssoro, quien gobierna sólo gracias al apoyo de la COB. La revolución contribuyó con medidas sustanciales, tales como el voto universal (antes estaban excluidos los analfabetos y las mujeres), la nacionalización de la minería, la creación de la Central Obrera Boliviana y la formación de una nueva empresa estatal, COMIBOL. Aquellos que históricamente habían sido las bestias de carga de la colonia recuperaron el poder en Bolivia. El ejército, hasta ese momento instrumento de represión de la clase dominante, fue remplazado por milicias de mineros y campesinos. Pero poco a poco el MNR se convirtió en el principal aliado de Washington, iniciando una campaña represiva. La nueva situación era clara: minimización de las organizaciones obreras, centros de represión política, campos de concentración. Visiblemente el pueblo boliviano había perdido el poder.
La historia se repite. Las masas populares dan su apoyo a políticos autodenominados revolucionarios y son traicionadas. Acción Democrática en Venezuela, MNR en Bolivia, PRI en México, APRA en Perú.
Finalmente, en Noviembre de 1964 un golpe de estado encabezado por el vicepresidente René Barrientos termina con el gobierno de Paz Estenssoro. Barrientos, el mismo que da la orden de asesinar a Ernesto “Che” Guevara en 1967, inicia una represión generalizada con asistencia del criminal nazi Klaus Barbie a través de los llamados “escuadrones de la muerte”, quienes someterán a grupos obreros y a todo simpatizante de izquierda. Se estima que entre 1964 y 1968 se ejecutaron entre 3.000 y 8.000 personas. Luego de proceder a la reapertura de la industria de las minas de estaño a las inversiones extranjeras Barrientos sufre un extraño accidente de helicóptero en 1969 y toman el poder una serie de dictaduras fugaces (Luis Adolfo Salinas, Alfredo Ovando Candía y Juan José Torres). En 1971 el Cnel. Hugo Banzer Suárez inicia, bajo los lineamientos del Plan Cóndor una dictadura que duraría ocho años. Suprime el movimiento obrero, suspende todos los derechos civiles y envía tropas a los centros mineros. La apertura de los campos de concentración, las ejecuciones sumarias, las desapariciones, la masacre de campesinos, las 14 000 detenciones ilegales y los 6 000 exiliados la convierten en una de las dictaduras más sangrientas del país. En 1979 continua la incesante masacre el Cnel. Alberto Natush Busch, quien asume mediante un golpe de estado. La Central Obrera Boliviana (COB) llama a una huelga general en rechazo al golpe. Tanques militares y helicópteros reprimen a las masas, la ciudad de La Paz se ahoga de sangre. La “Masacre de Todos Santos” finaliza con 203 heridos y un centenar de muertos. Seis días más tarde sería el turno del Gral. Luis García Meza, en donde el sometimiento al pueblo se realiza esta vez con la intervención directa de la dictadura militar Argentina, quien envía a un grupo de“expertos” en métodos refinados de tortura, cuya misión consistía en maximizar la productividad del exterminio.
En 1982 el cofundador del MNR, Hernán Siles Zuazo, asume la presidencia sobre una frágil situación económica y política. Como un reflejo de lo que acontecía en América Latina, la deuda externa boliviana se había incrementado vigorosamente. Las políticas de “crédito barato” que habían inundado a la región durante las deplorables gestiones de los gobiernos dictatoriales dotaron al país de una atroz ruina financiera. Posteriormente, la hiperinflación que acechaba al país (27.000%) determina su renuncia y es nuevamente electo Paz Estenssoro (1985-1989), quien inicia medidas de corte ortodoxo. Como método para contener la inflación establece el despido de 23.000 trabajadores del estaño, entre otras “políticas”.
Luego del mandato que sin grandes transformaciones sostiene Jaime Paz Zamora (1989-1993) el neoliberalismo de la década del 90 logra expresarse en Bolivia a través de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997). El proceso privatizador de empresas públicas incluyó a la empresa de ferrocarriles (ENFE), de petróleo (YPFB), de telecomunicaciones (ENTEL), de electricidad (ENDE) y la línea aérea de bandera (LAB).
El ex dictador Hugo Bánzer (1997-2001), el hoy protegido políticamente en Washington Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), Carlos Mesa (2003-2005) y Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) continuaron manejando al pueblo boliviano a su antojo.
El 22 de enero de 2006 marca un punto de inflexión, el dirigente sindical Juan Evo Morales Ayma asume la presidencia de Bolivia, liderando un proceso de transformación comandado por el pueblo. Un pueblo que se cansó de tragar saliva y decidió iniciar una revolución.
INTRODUCCIÓN
Es indudable que un proceso de cambio en las actuales relaciones entre los distintos componentes de una sociedad dada no se hará sin tensiones ni contratiempos: los sectores favorecidos por un determinado estado de cosas se resistirán al cambio, es de esperar que lo contrario sea también verdad.
Soplan vientos de cambio en la región. Se retira del mundo la marea del neoliberalismo, revelando un paisaje de desolación y de ruinas: muchas veces sin mas materia prima que los restos las sociedades comienzan el trabajoso proceso de la reconstrucción, o de la creación de formas nuevas de hacer y de pensar. Soplan vientos nuevos, pero no en todos lados el viento significa lo mismo: en algunos lugares se le da la bienvenida como lo que hacía falta para avivar las brasas del cambio en la sociedad, en otros lugares el viento es una amenaza para los fueguitos que supieron conseguir.
El proceso encabezado por el Presidente de Bolivia Evo Morales es un claro ejemplo de cómo son afectados de maneras diferentes, hasta de maneras diametralmente opuestas, los distintos componentes de una sociedad, pero también, y tanto o más importante, nos muestra al resto de los habitantes de la región que cuando existe la voluntad política y el respaldo del pueblo es posible gobernar sin ceder permanentemente a cada presión de los intereses de las clases dominantes, sin confundir “imagen” con “realidad”, identificando claramente por y para quién se gobierna, sin necesidad de medidas institucionales extraordinarias y de excepción y, por sobre todas las cosas, sabiendo y demostrando quién es el enemigo.
A continuación, una serie de gráficos que ilustran diferentes aspectos del proceso que se está dando a partir de la asunción del gobierno boliviano por el M.A.S.
Nota: Los gráficos están realizados a partir de datos obtenidos por diferentes fuentes, y si bien no puede hablarse de “fuentes absolutamente inobjetables” la coincidencia en las tendencias que se ponen de manifiesto en los datos nos permite afirmar que los números, al menos éstos, no mienten.
INDICADORES MACROECONÓMICOS
Los gráficos estrictamente referidos a indicadores económicos, de inversiones, de producción, de comercio exterior, etc. tienen un carácter paradójico y especialmente contradictorios e inaceptables para los propagandistas, voceros y defensores de ideas y doctrinas del pasado, que han sido aplicadas y probadas en la realidad y no han demostrado mas que su carácter tramposo al producir exactamente lo contrario de lo que predicaban, aunque algunos, precisamente sus impulsores y difusores ,se beneficiaran enormemente con la aplicación de dichas ideas.
Viendo los gráficos de crecimiento del P.B.I., y viendo que durante gobiernos cuasi dictatoriales o cuasi virreinales de presidentes que en lugar de hablar el inglés con acento boliviano hablaban castellano con acento inglés, también podía darse un crecimiento del mismo, habría que pensar en cómo son los datos desagregados de esos “crecimientos”, puesto que se ha visto cómo durante el auge neoliberal países mejoraban sus indicadores macroeconómicos mientras que crecían la desocupación, el analfabetismo, la pauperización y el hambre de sus pueblos. Hay que pensar, entonces, en cuál era el verdadero costo, o sea, el costo social de cada uno de esos puntos de crecimiento del P.B.I. durante el gobierno de, por ejemplo, Sánchez de Losada.
Los gráficos referidos a “analfabetismo” e “inversión en salud” pueden aportar algo al respecto.
Las exportaciones aumentaron de manera neta desde el inicio del presente proceso, en vista de lo favorable que son en la actualidad los términos del intercambio para los productos bolivianos. El destino del producido de las exportaciones se aplica, en su mayor parte, al cumplimiento de los objetivos del gobierno tendientes a asegurar la dignidad y la independencia del pueblo boliviano, tal como ser verá mas adelante.
La deuda pública externa boliviana no aumentó durante el actual gobierno, sino que se redujo, sin que eso significara un esfuerzo adicional para la economía boliviana, ni el sometimiento humillante a las condiciones impuestas por los desacreditados Organismos Internacionales de Crédito, verdaderos administradores de la miseria de los pobres en función del aumento de la riqueza de los ricos.
El crecimiento de la inversión pública, como se ve en el gráfico anterior, al ser comparada con el siguiente gráfico referido al nivel de las reservas internacionales netas permite observar que, a pesar de contradecir las recetas mal llamadas “ortodoxas”, el nivel de las reservas aumenta casi en la misma proporción en que aumenta la inversión, lo que significa que no se trata de un gasto financiado con reservas preexistentes al gobierno del M.A.S. que éste estaría “gastando a manos llenas en sus proyectos populistas”, sino de recursos legítimos generados por políticas instrumentadas por el presente gobierno.
Niveles históricos de Reservas internacionales Netas en el país, superando en más de un 600% a la cifra promedio de las gestiones 1996 a 2005.
Podría alegarse que durante la década del ´90 en otros países de la región, la Argentina por ejemplo, se daban números similares en algunos indicadores, pero el crecimiento de éstos fueron financiados, entre otras fuentes, con el remate de las empresas públicas en manos del Estado, con concesiones vergonzantes sobre los recursos no renovables, etc.
En la Bolivia gobernada por el M.A.S. sucede todo lo contrario: el gobierno de Evo Morales hizo efectivo el traspaso de una serie de empresas y de recursos considerados como estratégicos a manos del Estado, para que sean administrados en función de sus legítimos beneficiarios, sin que esto implique una “fuga de inversiones” con la consiguiente caída de los niveles de actividad de una economía nacional dependiente de capitales extranjeros para mantener su nivel de funcionamiento.
Nacionalización de ENTELRecuperación del control y la soberanía en la conducción del sector de telecomunicaciones.Con la promulgación de los decretos supremos Nª 29101 (23 de abril de 2007) y 29544 (1ª de Mayo de 2008), se recuperó el 97% de las acciones de ENTEL S.A. Esta empresa nuevamente es del Estado boliviano y sus ganancias serán de beneficio de todos los bolivianos y bolivianas.En el período neoliberal esta empresa, a título de ser capitalizada, fue privatizada y sus ganancias se encontraban en manos de la transnacional Euro Telecom Italia – ETI, en desmedro del país.
Lo que se pone de manifiesto en la relación del Estado Boliviano con los principales grupos empresarios de los rubros más importantes de su economía. La frase “Socios y No Patrones” lejos de ser un lema de campaña vacío y carente de sentido es una realidad. Porque, tal como lo demuestra claramente las experiencias de la década pasada, y la actualidad argentina con respecto al rubro transportes, el “Estado Ausente” o el “Estado Socio Bobo” distraído y pagador es un Estado cómplice y partícipe del vaciamiento o de la enajenación de los bienes de sus legítimos dueños. Debe entenderse que no es condición necesaria para que una actividad resulte rentable en términos puramente empresarios, o sea, para atraer inversiones, que el Estado desempeñe el papel del dueño descuidado y poco sagaz de un bien cuya riqueza verdadera desconoce y cuyo correcta explotación le demandaría capacidades y esfuerzos que no está dispuesto a realizar, por lo cuál debe limitarse a pasar cada tanto a recoger el magro resultado que le corresponde, si es afortunado, o a “colaborar” con subsidios y prebendas cuando los resultados económicos contables del emprendimiento no son los deseados, para evitar que los trabajadores, esos eternos rehenes del capital, pierdan su fuente de trabajo.
Aquí puede observarse que el Estado puede ser socio de las empresas privadas, pero un socio capaz y conciente de su poder y de las posibilidades que esa riqueza de un suelo y de ese subsuelo que le pertenece al pueblo que lo habita y que como tal es inalienable e intransferible, y que frente a ese pueblo deberá rendir cuentas de su gestión.
Con la nacionalización, YPFB se fortalece
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Antes, los hidrocarburos era explotados para beneficio de otros. Con la nacionalización de YPFB ahora es el mayor accionista de las empresas petroleras.
Obviamente, a cualquier empresario le interesa obtener el máximo provecho de su inversión: que toda la inversión la haga otro y que todo el provecho se lo lleve él, es la expresión ideal de esa ecuación. El Estado Boliviano es conciente de que carece, hoy por hoy, de los recursos humanos, del conocimiento y de la tecnología para la explotación adecuada y eficiente de sus recursos naturales, y está dispuesto a pagar a quién se los provea; pero también es perfectamente conciente de lo dicho antes: que esos recursos pertenecen al pueblo y que no es necesario que el Estado los enajene a precio vil y en condiciones de regalo para conseguir lo que necesita para explotarlos. Las empresas también lo saben, y saben que aunque no obtengan las hiperganancias anormales y abusivas que obtenían en sus negocios con los gobiernos corruptos y entreguistas que precedieron al gobierno actual, trabajando decentemente y en condiciones justas también hacen negocio.
Hidrocarburos
Nacionalización, más ingresos para los bolivianos
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INDICADORES SOCIALES
Una de las críticas o acusaciones que suelen hacer los detractores de los gobiernos del estilo del que hoy hay en Bolivia, es que se basan en la fácil manipulación que hacen los políticos de la ignorancia y/o de las necesidades de los pueblos que los votan, llegando así al poder por medio legales – el voto - pero ilegítimos.
A esas acusaciones puede responderse dos cosas:
a.- el analfabetismo y las enfermedades endémicas, las necesidades culturales y de salud, la desocupación, el hambre, la desnutrición infantil ya existían al momento de acceder el MAS al gobierno. Si éste gobierno no puede situarse, y en ésto hay acuerdo generalizado y lo admiten todos, aún sus detractores y enemigos, en una línea de continuidad política con respecto a los que lo precedieron, fueron las políticas de sus predecesores las que generaron tal situación de relativa indefensión de los pueblos frente a las maniobras de los políticos, y ellos, los anteriores, fueron los que usufructuaron de tal situación en mas de una ocasión, y la reproducción de tal situación era parte integral de sus políticas.
b- la prueba de ésto es que el actual gobierno viene realizando, desde el primer momento, campañas sanitarias, campañas contra el hambre y la desnutrición, campañas de lucha contra el analfabetismo, etc. que abarcan a todo el país. Y es de hacer notar que la conciencia nacional del gobierno boliviano se pone de manifiesto en que aún las zonas abiertamente hostiles al actual gobierno, hostiles hasta el punto de no permitir el tránsito del Presidente por dichas zonas, reciben los beneficios de éstas campañas. Aunque sería entendible y hasta justificable algún grado de discriminación negativa en las políticas gubernamentales hacia esas regiones, eso no sucede, al contrario de lo que sucede en nuestro país.
Se realizaron intervenciones integrales y multisectoriales en 32 municipios de los 52 programados, lo que representa un avance del 61%.
Se alega que “Fidel y Chávez mandan a su gente y hacen penetración ideológica”. Supongamos que es así: en un país cuyo pueblo fué sometido a la explotación y a la pauperización por sucesivas administraciones gobernantes, no puede pensarse en que existan fondos propios para emprender actividades como esas, tampoco, en un sistema basado en el lucro y la libre empresa, se encontrarán inversores para tales campañas que no significan un rédito económico inmediato y apropiable. Supongamos que un laboratorio medicinal de algún lejano país aporte al tema salud, o que una fundación de algún otro gran país del norte aporte al tema educación ¿ no será mucho mayor, en vista de los casos de los que se tiene conocimiento, el retorno de la inversión que tales entidades pretendan, que cualquier costo que la “penetración ideológica” pueda traer al país ?. Y ¿ de qué “penetración ideológica” puede hablarse cuando se trata de países con mas afinidades políticas, a pesar de los matices existentes, que diferencias ?
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Se ha aumentado la atención en salud a la población de 1.3 millones de personas (2005) a 15.8 millones de personas (2007). La proyección para el año 2008 es de 17 millones.
Bolivia, a punto de ser declarado territorio sin analfabetismo
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En Bolivia se han realizado 262.784 operaciones quirúrgicas gratuitas a la fecha.
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Se han establecido 18 nuevos centros oftalmólogos y quirúrgicos con atención gratuita en los 9 departamentos del país.
En otros países de la región, la Argentina es el caso típico, durante la década del `90 la mayor parte de los indicadores macroeconómicos crecían, tal como puede verse que sucede en la actual gestión gubernamental en Bolivia, pero a diferencia de lo que sucede en éste caso, en la Argentina neoliberal que hay que recordar que era tomado como “ejemplo” por los principales directivos del F.M.I. para mostrar los “éxitos” de sus políticas, también crecía el desempleo y lo hacía a un ritmo acelerado. Dicho desempleo provenía de varias fuentes: no solamente de las personas que eran despedidas de sus trabajos, y que no conseguían reinsertarse en un mercado laboral cada vez menos demandante, sino que provenía también y en elevado número de las empresas que dejaban de funcionar. La política de “retiros voluntarios” en las empresas privatizadas y en determinadas ramas de la administración pública, contribuyeron a acrecentar dichas cifras.
En los gráficos siguientes puede observarse como los índices referidos a la población ocupada acompaña la curva de variación del resto de los indicadores macroeconómicos.
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Creemos que sin lugar a dudas, a pesar de los escollos, de las inmensas dificultades que desde afuera y desde adentro se le presentan al Gobierno y al Pueblo Boliviano, estos gráficos son demostrativos de una realidad, que es que cuando hay en el gobierno una verdadera voluntad de llevar a cabo los cambios necesarios para bienestar del pueblo, cuando hay una política firme en pos de la consecución de objetivos claros y concretos, cuando se cuenta con el acompañamiento del pueblo en pos de esos objetivos, un pueblo al que se le informa claramente de cuáles son dichos objetivos y no se lo distrae y engaña con propuestas genéricas y ambiguas que cambian de acuerdo a la ocasión o al interlocutor, cuando se sabe para quién, con quién y contra quién se gobierna, y no se es preso y cómplice de una oscura política de alianzas non sanctas, cuando eso sucede es posible pasar de la reforma al cambio verdadero.
Por otro lado, se comprueba que las pretendidas “demandas mínimas para la inversión” que en boca de los beneficiarios de las políticas neoliberales y sus propagandistas se hacen llamar “reglas de juego claras”, “seguridad jurídica”, “previsibilidad”, etc. no son mas que la falacia que intenta esconder el hecho de la pasividad o la complicidad de los conductores del estado frente a los desmanes cometidos sobre el patrimonio del pueblo en nombre de la libre empresa, el progreso y el desarrollo natural de los mercados.
La oposición al Gobierno encabezado por el Presidente Evo Morales es golpista, salvaje, racista, absoluta, mezquina y brutal. El reciente Referendo Revocatorio fue el mecanismo mediante el cual el gobierno encauzó dentro de un marco político institucional las expresiones de dicha oposición, las que encontraban abundante eco en la prensa adicta y en sectores interesados del exterior. Lejos estuvo el Gobierno de presentarse como una víctima de una situación en la que se enfrentaba a una alianza espuria e ilegítima de poderes que lo superaban en medios y capacidades, el gobierno no perdió la iniciativa porque se situó como lo que era, el protagonista y el actor principal de la situación obteniendo en dicho referendo un triunfo que vale más como medida de las capacidades y legitimidades de la oposición que de la propia del gobierno, la que para el observador objetivo, jamás estuvo en duda.
Vientos de cambio soplan en la región, pero la marea que nos cubrió de vergüenza e ignominia aún no termina de retirarse en muchos lugares, porque aunque cambien las personas, si no cambian las acciones y las conciencias, nada cambia.
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Sobre la de los trabajadores, por supuesto.
Ahora, se nos podría ocurrir mirar un poco más detalladamente. La crisis no afectó a todos por igual, eso es obvio. Entonces, ¿quiénes la están pasando peor?
Veamos la variación de la desocupación desde hace un año en EEUU. Pero por sexo y "raza".
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Ahora gráficamente: 2007-2008
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La pérdida de empleo se manifiesta de un modo mucho más agresivo en la población de sexo masculino. De hecho, antes la mujer mantenía una tasa de desocupación mayor a la del hombre . La situación post-crisis es la inversa. Es decir, la sociedad "porno-capitalista" no las golpeó tanto. Se encuentran en una mejor situación relativa en cuanto a nivel de empleo.
Como era de preever, la pérdida de empleo afectó mucho más a los negros que a los blancos (tanto hombre blanco vs hombre negro como mujer blanca vs mujer negra).
Los asiáticos (sólo hombres) fueron los más afectados. Su tasa de desocupación se disparó fuertemente, aunque todavía sigue siendo la menor. Los latinos, promediando.
Esperemos que muchos se vuelvan.
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